El testimonio es la gran misión de la Iglesia.

El testimonio es la gran misión de la Iglesia.
agosto 31 11:57 2016

Es el mensaje que quiere dar Papa Francisco a los jóvenes.

Papa Francisco: ¡Anunciar a Jesucristo con la propia vida! Me dirijo a los jóvenes: Pensad en lo que queréis hacer de vuestras vidas. Es hora de pensar y pedir al Señor que os haga sentir su voluntad. Pero, por favor, no excluyáis, la posibilidad de ser misioneros, para llevar el amor, la humanidad, la fe a otros países. No para hacer proselitismo: no. Eso lo hacen los que buscan otras cosas. La fe se predica primero con el testimonio y luego con la palabra. Lentamente.

Y este adverbio “lentamente” significa que ser testigo de Cristo significa utilizar el tiempo de Dios y no el nuestro hecho de mucha velocidad y poca comprensión.

La invitación de Jesús a los discípulos: “Pasemos a la otra orilla en sentido cívico, significa dejar atrás la guerra, la división, la pobreza, y elegir la paz, la reconciliación y el desarrollo. Pero esto presupone un ”pasaje” que se lleva a cabo en las conciencias, en las actitudes e intenciones de las personas.

Es así que en la encíclica “Laudato sí’” que nos invita a una mayor atención para la naturaleza y el creado, Papa Francisco presupone una adhesión personal al espíritu franciscano que el busca hasta en el nombre escogido para ser Papa. El cambio exterior es una consecuencia de un nuevo sentir espiritual que nos hace actuar como personas que creen en un ideal y en valores antes de  ejercer  funciones con responsabilidad. El Papa quiere que el nuevo hombre sea responsable de sus acciones y encargos pero también que viva plenamente su llamada a la vida, privada o pública siendo testigo generoso de los valores recibidos por sus personas queridas y su fe.

El Jubileo de la misericordia se sitúa  en esta etapa del camino de la humanidad para pasar a la otra orilla.

                Es obvio que el mundo de hoy necesita la misericordia, necesita la compasión, es decir, ”padecer con”. Estamos acostumbrados a las malas noticias, a las noticias crueles y a las mayores atrocidades que ofenden el nombre y la vida de Dios. Al mundo le hace falta descubrir que Dios es Padre, que hay misericordia, que la crueldad no es el camino, que la condena no es el camino. La misma Iglesia a veces sigue una línea dura, cae en la tentación de seguir una línea dura, en la tentación de subrayar sólo las normas morales, pero mucha gente se queda fuera.

Papa Francisco tiene el don de la claridad y dice:  “Me vino a la mente la imagen de la Iglesia como un hospital de campaña después de la batalla: ¡cuánta gente herida y destruida! … Creo que este es el tiempo de la misericordia. Todos somos pecadores, todos llevamos pesos dentro. Sentí que Jesús quiere abrir la puerta de su corazón, que el Padre quiere mostrar sus entrañas de misericordia, y por esto nos envía al Espíritu….

                Es el año del perdón, el año de la reconciliación. Por un lado vemos el comercio de armas… el asesinato de inocentes en las formas más crueles posibles, la explotación de las personas… de los niños.. Está en curso un sacrilegio contra la humanidad, porque el hombre es sagrado, es la imagen del Dios viviente. Y el Padre dice: “Deteneos y venid a mí.”

San Juan XXIII, el Papa bueno Roncalli desde la Plaza San Pedro decía: “Llevad por mí una caricia a vuestros  hijos”.

Este es Papa Francisco que enfrenta el peligro para llevar una caricia a los pueblos de África, tierra de mártires, levantando un brazo al cielo para que Dios proteja sus criaturas y las ampare de los traficantes de armas y de aquellos que atentan a la sacralidad de la vida y del creado.

 

  Categorie: